Critica. Petróleo sangriento.

Dirección y guión: Paul Thomas Anderson, sobre novela de Upton Sinclair.
Int: Daniel Day-Lewis, Paul Dano, Ciarán Hinds, Kevin J. O’Connor y Dillon Freasier.
 

Por Javier Califano.

El oro negro, una maldición que corrompe el alma de todo aquel que lo desea, transformando al ser humano en un adicto a ese negro producto del fondo de la tierra.  P.T. Anderson adapto libremente  “Oil”’, la novela de Upton Sinclair, para concebir su film  “There Will Be Blood: Petróleo sangriento”  una obra significativa, compuesta integramente desde el análisis del personaje de Daniel Plainview (un magnifico Daniel Day Lewis), un hombre que se ha forjado a si mismo en las condiciones mas adversas a fines del siglo XIX.

Plainview llegara a ser un visionario magnate petrolero que junto a su hijo adoptivo, H.W. recorrerá  Norteamérica en busca de nuevos territorios donde obtener el preciado oro negro.  

Anderson trabajara el contexto de petróleo sangriento desde un sentido alegórico y religioso, una suerte de infierno sostenido por la codicia, un lugar donde no existe la redención. “Petróleo sangriento”  resulta una  película significativa desde las primeras secuencias, compuesta por extensos planos de un paisaje desértico y montañas, que a continuación presentan a Daniel Plainview, excavando uno de sus pozos, emergiendo desde las entrañas de la tierra como una criatura diabólica que ha llegado la tierra para saciar su sed de sangre, odio y venganza. 

La figura de Plainview, no es otra cosa que un diablo bebedor de petróleo, que ha conseguido seducir algunas almas en pena de la localidad de Little Boston, para  construir allí un infierno hecho a su medida….pero una vez en la tierra de los hombres encontrara “el revés de la trama” en la figura del falso profeta Eli Sunday el  líder de la iglesia de la tercera revelación, interpretado por un genial freaky  Paul Dano ( Pequeña Miss Sunshine ) dispuesto a emprender la difícil tarea de humillar al magnate y  disputarle el trono de la comunidad. Ambos personajes resultan criaturas inhumanas, seres  manipuladores de voluntades ajenas. 

En “Petróleo sangriento” el prolífico realizador P.T. Anderson, se lanza a la aventura en busca  del “otro lado de la metáfora” o  la gran épica  del cine americano. Me refiero a relatos como “El Ciudadano” de Orson Welles, que resultan una fábula moral acerca de los hombres que desfiguraran un ideal de prosperidad cegados por una  monstruosa representación del capitalismo.

La gran épica estadounidense habrá  de hermanar a films como “There Will Be Blood: Petróleo sangriento”  y “el Ciudadano” desde su amoral y escandalosa representación del sueño americano: Una aplastante y tentadora manifestación de poder que destroza el alma de los hombres…retratados en criaturas de celuloide como el Charles Foster Kane, de Welles, o  la fallida representación de Howard Hughes en  “El aviador” de Martin Scorsesse…

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