Critica. X-MEN: FIRST CLASS.

Director Matthew Vaughn.

Interpretes: James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Kevin Bacon, Rose Byrne.

Basado en los personajes de Marvel Comics.

Por Javier Califano.

Los mutantes más famosos del mundo del comic, creados por Stan lee y Jack Kirby a inicios de la década del 60´, en el apogeo de la era atómica,  regresan  a la pantalla grande. Esta nueva entrega (que funciona a modo de precuela) propone un nuevo punto de vista sobre la  juventud y  la amistad de dos grandiosos personajes como Charles Xavier  y Erik Lehnsherr/ Magneto .

X-Men: First Class  inicia en 1942 y describe los campos de concentración de la  Alemania Nazicon una crudeza sin igual, allí un joven  Erik Lensherr  comienza a manifestar su una esporádica facilidad para manipular los metales. Este talento llama la atención y  emociona a Sebastian Shaw (Kevin Bacon), un científico que se apoya la teoría que promueve los eventos traumáticos de los juventud como el disparador del potencial extraordinario de cada mutante… por lo tanto asesina a la madre de  Eric frente a sus ojos, tan solo acelerar el proceso de experimentación.

Mientras tanto, en una mansión de lujo en Nueva York, un niño llamado Charles Xavier , ya ha desarrollado el extraordinario  poder de leer la mente de las personas, una noche  descubrira a una exótica niña de piel azul y multiforme llamada Raven, ella no tenia hogar y se encontraba robando en su cocina. Charles se ofrece a cuidarla y la invita a unirse a su familia.

Dos décadas más tarde en Londres, Xavier (James McAvoy) es un estudiante graduado de Oxford (Especialista en genética y mutaciones), que pasa la mayor parte de su tiempo bebiendo  cerveza en los Pubs y cautivando a las encantadoras de jovencitas de ocasión, claro que mientras  Raven -quien se deja ver como una sensual y juvenil rubia- no estalle de celos y arruine sus planes de conquista.

Entre jugueteos  transcurre la “Dolce Vita” de Xavier y Raven, hasta que la agente de la CIA, Moira McTaggert (Rose Byrne) recluta al recientemente  graduado Profesor Charles Xavier, como un  experto consultor de la Agencia en mutación humana… Ademas de sospechar  que sabe mucho más sobre el fenómeno mutante de lo que inicialmente deja ver. Moira MacTaggart, busca que Xavier ayude  en la conformacion de un equipo de mutantes para hacer frente a  Sebastián Shaw, ahora el líder de una organización criminal denominada “The Hellfire Club” , con un plan demencial para dominar el mundo.

Mientras tanto Erik Lehnsherr (Michael Fassbender), ahora es un poderoso mutante con una venganza personal y recorre el mundo asesinando a criminales de guerra Nazi  (llegando Incluso a la Argentina,  en pos de seguir la pista de Sebastián Shaw. Será  momento en que  Erik este a punto de dar con el paradero de Shaw, que se cruce con Xavier, forjen una amistad que habrá de cambiar el futuro de las relaciones Humano/ Mutante para siempre.

Al igual que la serie de Batman de Nolan, los X-Men de Vaughn no se conforman con sólo suscribirse al “género” de las adaptaciones de cómics. El film rescata el signo de los tiempos de las primeras aventuras de  James Bond en  1960 y las asocia a la frondosa mitología mutante de los  cómics.

Por demás arriesgada y obteniendo resultados efectivos,  la película ofrece una suerte de  variación de una catástrofe en el mundo rea, como la crisis de los misiles de Cuba y permite a sus superhéroes  salvar al mundo de una amenaza que le otorga al film un sentido más completo de las consecuencias de la intervención mutante en la reciente historia Socio-Política.  

Como sabemos  amistad de Xavier y Eric Lensheer  crecerá intensamente en la mutua admiración por utilizar sus dones extraordinarios para intentan defender los derechos de los mutantes –seres que manifiestan  el salto en la evolución desde el estado de Homo-Sapiens al Homo-Superior-,  buscando evitar la  marginación y persecución de una minoría que ha comenzado a manifestarse en focos aislados alrededor el mundo.

La falta de respuesta, sumado al temor en las decisiones políticas de las Naciones Unidas ante un tema por demás delicado, como el surgimiento de Los Mutantes, lleva a que Erik  Lensheer, sobreviviente del holocausto durante la segunda guerra mundial, vislumbre en el  accionar temeroso e intolerante de los gobiernos internacionales, un destino similar al del pueblo Judío para la raza Mutante.

Al igual que las mejores películas de cómics, X-Men: First Class se mantiene fiel al espíritu y los personajes,  pero sin tener en cuenta la continuidad de comics  para el bien de la adaptación de la película.

El film de Matthew Vaughn incrementa su valor desde el  tratamiento de la actuación de James McAvoy y Michael Fassbender, quienes  son las estrellas absolutas de X-Men: First Class.  A diferencia de las películas anteriores que se han ocupado de  Xavier y Magneto como opuestos, una suerte de  ying-yang , uno optimista en cuanto a la coexistencia de humanos y mutantes, aun en las horas mas adversas,   mientras su contrapartida prevalece como un villano que no declina en su postura de ver a la raza Humana como inferiores y por la que manifiesta todo su desprecio.

El Prof. Xavier de James  McAvoy , es un joven un tanto arrogante que utiliza su mutación para la diversión  y comprende poco de la diferencia entre aquellos dotados con mutaciones invisibles y aquellos que no pueden mezclarse con la sociedad. En tanto que el destacado Michael Fassbender  logra una interpretación notable como un  joven Eric Lensherr abatido por el dolor y el rencor remanente para con la raza humana. También vale mencionar en el film la presencia de la joven y muy talentosa Jennifer Lawrence, que logra dotar de verdadero espíritu adolescente a  Raven (alias Mística) aportándole muchísima humanidad, fragilidad y conflicto a un personaje  que antes  tan solo era el cuerpo de Rebecca Romijn cubierto de bodypainting  azul.

El acierto de la producción de X-Men: First Class reside en el riesgo emprendido al adaptar la película en la década del 60′,  ya que los X-MEN fueron siempre los superhéroes referenciales  de toda lucha por la integración de Minorias, por lo que el relato se muestra interesado en profundizar en una  parábola de los derechos civiles y los movimientos de paz y de igualdad de  razas que se propagaron desde 1960. Entonces la elección de Vaughn de contextualizar el film en la década del60’, evidencia que se trata más de una decisión de criterio artístico que trasciende por contenido a toda elección estética.

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