Critica. Boy Wonder.

Int. Caleb Steinmeyer, Zulay Henao,  Bill Sage.
Direccion: Michael Morrissey.

Boy Wonder es un  thriller psicológico que oficia como revés de la trama para las  películas de súperhéroes y todo relato de vigilantes urbanos.

En su infancia, Sean Donovan (Caleb Steinmeyer), presencio el crimen de su Madre. Diez años más tarde, Sean se ha convertido en un joven retraído y sumiso, con un ejemplar desarrollo en la escuela y los deportes.  La vida de Sean se torna sin control por el odio desmedido que crece en el interior, perdiendo contacto con la realidad y  transformado su  cuerpo con  un riguroso entrenamiento en artes marciales, además de recurrir a los esteroides para su preparación como vigilante urbano.

El escritor y director Michael Morrissey ha concretado una realización convincente, que aborda el tema de la justicia por mano propia de un modo muy realista, casi descarnado y circundando toda ambivalencia moral. Con un planteo inteligente y sin segundas intenciones, Boy Wonder, triunfa donde el  Kick-Ass de Mark Millar fracaso -tanto en la  película como en la mini-serie- desarrollando un planteo  reflexivo, sin juicio ético acerca de las consecuencias pertinentes a todo acto de vigilante.  Aquí no hay ninguna promesa de redención para el personaje, ni mucho menos se busca indagar la naturaleza misma del heroísmo.

Sean visita a diario la estación de policía luego de la noche de crimen, se ha ganado la confianza de todos, incluso es una suerte de cadete en la estación, mientras se pasa la tarde hojeando las fotos de los criminales en busca del asesino de su madre. La doble vida de Sean hace colapsar su psiquis, con fronteras difusas entre sus dos mundos, siendo que en principio  arremete con su tarea de Vigilante contra los matones de los bajos fondos y los proxenetas, pero muy pronto todo aquel que signifique una “complicación” en el camino de Sean, será el próximo en recibir una  reprimida terrible.

Boy Wonder desafía la moral con una sutil distorsión de lo  puede considerarse correcto y aquello que puede resultar injustificable. Sean puede ser un anti-héroe (inspirado en Daredevil de Marvel Comics, personaje del cual  el director se confiesa entusiasta), que consigue rápidamente la empatia del espectador, mediante su angustiante pesar, además  de tener razones suficientes para no confiar en su padre (Bill Sage) siendo el desencadenante de este peculiar thriller psicológico, que  recuerda  mucho a los primeros trabajos de Abel Ferrara, en su representación áspera,  aventurada y brutal.  El film de Michael Morrissey resulta de lo mas  contundente y original que se ha visto en muchísimo tiempo.

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