CRITICA. American Hustle.

American Hustle poster

American Hustle. Escándalo Americano.

Director: David O. Russell.
Interpretes: Christian Bale, Bradley Cooper, Amy Adams, Jennifer Lawrence, Jeremy Renner, Louis CK

American Hustle es una película que representa el revés de la trama  del sueño americano, mediante la  reinvención de un puñado de inadaptados que ha logrado convertirse en alguien mas a costa de pasar por encima de otros, cueste lo que cueste y sin importar las consecuencias.

David O. Russell es un director abocado a tejer la trama de sus relatos en base a las interacciones competentes y sumamente elaboradas de los personajes de su filmografía. En el caso de  AMERICAN HUSTLE, la esencia misma de la película es un solidó elenco que toma el desafió de entregarse ante  personajes falibles y   desguarnecidos, pero sumamente carismáticos, con la enorme necesidad de montar la fachada de una  glamorosa y afectada puesta en escena ante la imperante necesidad de sobrevivir y  tamizar sus vulnerabilidades.

La historia de American Hustle se desarrolla  en New York a finales de los años setenta,  presentando un montaje que concierne a  estafadores,  políticos, agentes del FBI y la Mafia como un condimento especial de los acontecimientos del escándalo real “Abscam”, y por supuesto, como reza la introducción de la pelicula “un poco de esto en realidad sucedió”.

 Christian Bale  una vez más presenta  otra de sus transformaciones físicas para la composición del flácido Irving Rosenfeld, con un peluquín con el que elabora  un complejo entretejido que mucho tiene que ver con los ardides delictivos encubrimientos y el arte de la estafa que despliega su personaje… aunque ese artificio parezca demasiado fácil de despegar.

Cuando Richie Dimaso (Bradley Cooper) cae con todo el peso de la ley sobre Irving Rosenfeld y Sydney Prosser (Amy Adams), con pruebas suficientes para inculparlos por fraude, se establece “un trato” con la pareja de estafadores que los obliga a convertirse en cómplices de una operación  para atrapar a funcionarios públicos que sospechados de  corrupción y ejercer clientelismo político, entre ellos el alcalde de Camden, New Jersey, (Jeremy Renner).

A propósito de figuras paternas.

Es interesante el sustrato  inherente a las figuras paternas de la filmografía de David O.  Russell, que se hace evidente en American Hustle alcanzando su máximo esplendor. Es el caso de Irving (Bale)  quien atestiguaba la pasividad comercial de su padre  al frente de la vidriaría “Rosenfeld & Son” y por lo tanto decidió ayudar  lanzando piedras a  gustó contra los mas acaudalados negocios de la Zona, evidenciando los primeros pasos que lo llevaron a  convertirse en un artista del engaño.

El político Carmine Polito ( Jeremy Renner), es el alcalde de la pequeña ciudad de Camden, New Jersey. Un padre de una familia numerosa, que asume la responsabilidad de su cargo publico como un padre comprometido y proveedor de empleos para la comunidad, en su cruzada por reconstruir Atlantic City.

En esta instancia resulta sumamente curioso el caso que presenta la trama con respecto  el  supervisor del FBI  (interpretado por Louis CK)  perdiendo el control sobre Richie Dimaso (Bradley Cooper) su protegido en la fuerza, desbordado por la codicia, y la constante trasgresión de las reglas en virtud de atrapar la mayor cantidad de funcionarios públicos corruptos, y la tentación de poner tras las rejas a peligrosas figuras de la mafia que dirigen el negocio del juego en los Estados Unidos. El Agente Richie Dimaso literalmente se fagocita en la estructura de este relato a su figura paterna, quien oficia a modo de oráculo para el personaje, anticipando un desenlace desfavorable para su situación.

Mujeres de carácter, otro signo de la filmografia de David O.  Russell.

Las figuras femeninas en las películas de David O.  Russell, son personajes sólidos, determinados y seguros (solo basta con recordar los clanes femeninos de The Fighter). Son quienes arengan o determinan el carácter de los roles masculinos del relato. Este es el caso de Sydney Prosser (Amy Adams), es una ex stripper cómplice y amante de Irving Rosenfeld (Bale), con la meta estipulada de “convertirse en alguien más con tal de sobrevivir”. Junto a Irving comparten las ambiciones y  la necesidad de reinventarse mediante la búsqueda de sofisticación y clase para llevar a cabo sus tretas delictivas, con su falso acento Inglés, Sydney  resulta ser la perfecta coronación en los detalles las elaboradas artimañas de Irving.

En tanto, Rosalyn (una estupenda Jennifer Lawrence), la esposa post-adolescente, extravagante y  malcriada de Irving, personifica una incontenible fuerza de la naturaleza, que aun siendo el personaje menos apegado a la razón, destaca mediante una dinámica absolutamente  pulsiva  que puede poner en jaque el curso de los planes de  Irving Rosenfeld.

American Hustle es  una  película divertida y audaz acerca de los excesos inmorales en ambos lados de la ley en la década del 70, mostrando los estilos de la época, mediante una fauna  de personajes exóticos, con atuendos y estilos, que representan el verdadero signo de los tiempos de la cultura americana. David O. Russell se permite escarbar en la fachada de sus personajes para debelarlos  de un modo grotesco y  bruscamente acabados. Como en “Goodfellas” de Martin Scorsese, se apela al recurso de otorgar  a cada personaje una narración en off, con diferentes puntos de vista que incrementan el desconcierto en el universo (a)moral de American Hustle, donde nadie esta seguro acerca de quién está diciendo la verdad.

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